¡Yo soy Espartaco!

Mucho ha pasado desde aquel 22 de Enero de 2010 cuando Spartacus: Blood and Sand vió la luz por primera vez, la cadena Starz se ponía en boca de todo aficionado al prometernos una serie visceral, llena de sexo y violencia como solo una cable nos puede ofrecer.

Vi el piloto, y a pesar de tanta sagre y tanto croma, me parecíó interesante lo que Steven S. DeKnight tenía en su mente, entretenimiento puro y duro, una deleite para los sentidos, violencia desmesurada, sangre a raudales, el uso de la cámara lenta haciendo de cada combate un espectáculo, aderezado con desnudos y escenas de sexo que sonrojarían a más de una película X.

Pero todo este disfrute inicial, todo este alarde de composición visual llena de tonos saturados y músculos bien marcados, con paso de los capítulos, como una recompesa a la paciencia por ese algo más, Spartacus se convierte casi sin quererlo en una serie de intrigas palaciegas, todo el explendor y la posición que ocupan Quinto y Lucrecia con respecto a su Ludus, determina su posición con respecto al resto de nobles.

Las ansias de poder, y de superación social a cualquier precio van a determinar esta serie, y su magnifico final no hace más que hacerle justicia a una serie que ha sabido venderse como sexo, músculos y espadas para convertirse ante nuestros ojos en sexo, músculos y espadas pero con una trama paralela que ha sabido mantenerse a la altura.

Porque más allá de luchas entre gladiadores, nos encontramos ante una serie que ha demostrado como se pueden crear personajes viles y odiosos en cuyas manos se encuentra el devenir de esos otros personajes que parece que aunque su única misión sea batirse a muerte en la arena nos han regalado una temporada magistral.

Reciente está en la memoria de todos la muerta tan injusta de Andy Whitfield, y por eso me parece justo honrarle con este pequeño homenaje, porque gracias a él muchos de nosotros hemos podido gritar “Yo soy Espartaco” sin tener que remontarnos a Kirk Douglas. Por qué gracias a él hemos aprendido que una muerte digna solo se consigue luchando por la libertad.

5 comentarios en “¡Yo soy Espartaco!

  1. La verdad es que le tengo mucho miedo al cambio de actor, debido más que nada a todo lo que hemos vivido junto a Andy Whitfield, pero confio en que nos presenten nuevas tramas y nuevos personajes que nos den al menos la mismo diversión que Quinto, Lucrecia y compañía.Un saludo para ti tambíen y muchísimas gracias por pasarte y comentar^^

  2. Yo la empecé a ver por cierta curiosidad por el estilo principalmente, y en eso pensé que se iba a quedar tras los primeros capítulos, pero solo un poco después la serie empezó a evolucionar en más intrigas, traiciones, segundas intenciones y demás y eso ya me enganchó muchisimo.La precuela, ya se aprovechó de las virtudes de la 1ª temporada siendo más condensada y quizá mejor equilibrada, pero vamos, que ya hay ganas de ver la continuación (esperando que no se nos haga raro el cambio del actor, DEP).¡Saludos!

  3. ¡Gracias! 😀 La verdad es que la precuela de Spartacus ha sabido estar más que a la altura, y más sabiendo que desde un primer momento no estuvo planeada, me parece una visión perfecta del por qué de muchos personajes. ¡Todo un acierto!Un saludo y muchas gracias por pasarte y comentar^^

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